En las poblaciones costaneras de Platja d’Aro y Tossa de Mar, iMuntanya ha construido dos tramos de pasarelas voladizas que permiten recuperar y asegurar partes del popular «camí de Ronda».
En Platja d’Aro se han instalado 40 metros en una zona de acantilados donde el sendero se había reducido hasta ser un peligro para el paso de personas.
El el alto grado de degradación del material geológico de la zona suponía la desaparición total del camino a medio plazo. Las obras han devuelto a los vecinos y visitantes un paseo con vistas espectaculares para el disfrute de todos.
En el caso de Tossa de Mar, un tramo de 90 metros ha permitido separar el «Camí de Ronda» del paso de vehículos, ofreciendo una opción segura para senderistas con una pasarela voladiza anclada profundamente en el muro de la carretera. El nuevo tramo une la población con la urbanización de Giverola.

Durante la construcción de las pasarelas voladizas
Las pasarelas permitiran a los peatones disfrutar de las vistas